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sábado, 7 de junio de 2014

8 de junio: Día Mundial de los Océanos. Tema para 2014: «Juntos tenemos el poder de proteger el océano»

«Debemos asegurarnos de que los océanos sigan satisfaciendo nuestras necesidades sin comprometer las de las generaciones futuras. 

Los océanos regulan el clima del planeta y constituyen una fuente importante de nutrición. 

Su superficie es paso esencial para el comercio mundial, y sus profundidades albergan soluciones actuales y futuras para las necesidades energéticas de la humanidad.»

Mensaje del Secretario General, Ban Ki-moon, con motivo del Día Mundial de los Océanos. 8 de junio

Este año, la celebración del Día Mundial de los Océanos coincide con la inauguración del 24º periodo de sesiones de los Estados Partes de la Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar. También se conmemora el 20º aniversario de la entrada en vigor de la Convención.

sábado, 6 de diciembre de 2008

¿Qué árboles son los más beneficiosos para la captura de CO2?

Leemos en una newsletter del Repsol-Ypf:


El cambio climático ha llegado a convertirse en los últimos años en una de las principales preocupaciones de la opinión pública internacional.
Para evitar sus posibles consecuencias resulta imprescindible reducir la cantidad de CO2 en la atmósfera y como sabemos los árboles lo absorben, pero... ¿Todos por igual?, ¿Cual sería la especie más efectiva?

El CO2 es un gas fundamental para la vida, presente en nuestro aliento y hasta en las burbujas de las bebidas gaseosas, pero durante las últimas décadas ha aumentado su presencia en la atmósfera, lo cual ha alertado a gran parte de la comunidad científica.

Él es uno de los principales causantes del efecto invernadero, al retener el calor procedente del Sol e ir causando según parece un progresivo aumento de las temperaturas.

Los océanos, pulmones del planeta

Las plantas han sido, desde tiempos inmemoriales, la otra parte de la balanza en el frágil equilibrio de la vida, al encargarse -por medio de la fotosíntesis- de absorber el CO2 y transformarlo en el oxígeno que tan necesario nos resulta. Aunque de noche el proceso es el inverso, capturando oxígeno y devolviendo CO2 a la atmósfera, el balance final es claramente positivo... hasta que la planta o árbol muere y al arder o pudrirse devuelve el carbono retenido en su tronco y sus hojas. No obstante, una parte queda retenida en el suelo como sedimento.

En ese sentido, son los océanos los principales absorbentes de CO2, ya que una parte del que capturan el plancton y las algas no vuelve a la atmósfera, sino que se pierde en las profundidades del océano en forma de sedimentos. Un complejo ecosistema que según alertan algunos investigadores podría alterarse a causa del cambio climático, y llegar a convertir a los océanos no en sumideros sino en fuentes del CO2 acumulado en sus profundidades.

Los árboles más eficaces

Pero como no es cuestión de dejarles todo el trabajo a los océanos, la vegetación terrestre también echa una mano en la tarea. La eficacia en la absorción de CO2 de una planta o árbol depende de muchos factores, como si está en época de crecimiento, el lugar en el que se ubica, su tamaño y, desde luego, la especie a la que pertenece.

Así, de acuerdo a un estudio de la Universidad de Sevilla presentado por el doctor en biología y Premio de Investigación Sobre Energía y Cambio Climático, Jesús Castillo Segura, los árboles más eficientes en esta tarea son el Pino carrasco (que atrapa 8.870 kg. de CO2 al año) y el Pino piñonero (con 27.180 kg.de CO2 al año). De entre las más comunes en las urbes, están la acacia de tres espinas, la jacaranda, el olmo y la melia.

Las especies menos consumidoras de CO2 de entre las habituales en nuestras ciudades serían, por el contrario, la catalpa, el árbol del amor y el ciruelo japonés. Esta investigación resalta entre sus conclusiones la necesidad de ampliar el arbolado de los entornos urbanos ya que "un árbol puede absorber los gases tóxicos que emiten cien coches en un día", según explicó el experto sevillano y es una forma natural y muy efectiva de luchar contra el cambio climático, sin olvidar tampoco su valor estético.