
Como parte de ese proyecto se seleccionarían áreas geográficas representativas de los diferentes
hábitats del planeta, abarcando tanto
ecosistemas terrestres como marítimos. Esas áreas se conocen como
reservas de la biosfera.
Estas
reservas de la biosfera están reconocidas internacionalmente, aunque permanecen bajo la soberanía de sus respectivos países, y no están cubiertas ni protegidas por ningún
tratado internacional. Se seleccionan por
su interés científico, basándose en
una serie de criterios que determinan si un espacio se incluye en el programa.
La función principal de estos espacios es obviamente
la conservación y protección de la biodiversidad. Sin embargo, también se persigue
el desarrollo económico y humano de estas zonas, así como
la investigación, la educación y el intercambio de información entre las diferentes reservas, que forman una
red mundial.
En el año
2006, existen 507 reservas de la biosfera en 102 países diferentes.